¿Por qué lloras, pequeña? ¿Qué provoca esa congoja? No temas, aquí estoy. No estás sola, estoy junto a ti. Mírame, háblame, ¿qué te apena? ¿Qué te hace infeliz? Dime qué ocurre para que pueda cambiarlo y hacerte reír. No llores, pequeña. No me iré de aquí.
Me he perdido, y no sé por dónde ir. No sé cómo he llegado hasta aquí. Era una mañana preciosa, el sol me hacía guiños tras una nube. Vi una mariposa, volar de flor en flor, y hasta tal punto me embargó, que la seguí y la seguí hasta aquí. De repente desapareció, y yo ya no supe volver. Estoy aquí atrapada, sin saber retroceder. Me da miedo avanzar, porque desconozco la ciudad. ¿Me puedes ayudar?