Porque la vida es eso… caer y levantarse, enfrentarse a los
miedos, sonreír y llorar, hablar y escuchar…
porque la vida es muy perra, y a veces nos hace dudar de si somos o no
capaz… capaz de levantarnos y luchar, capaz de alcanzar una meta, capaz de
cumplir un sueño, capaz de sonreír y olvidar…
Porque hay días negros y días blancos, porque hay días
grises y días de colorines…
Porque hay medicinas que no se ingieren, pero que curan el
alma… la pastilla de la escucha, el comprimido del consejo, las gotas de la
paciencia y la tirita del abrazo…
Porque no es malo llorar y desahogarse… muchas veces,
desnudar tu alma para conocer tus puntos débiles es el primer paso para
levantarte con más fuerza…
Porque siempre, aunque nos cueste verlo…. siempre hay algo
por lo que sonreír, algo por lo que dar las gracias… algo por lo que vivir… ya
sea el poder mirar por la ventana y ver las montañas nevadas abrigadas por las
nubes, ya sea percibir el brillo de la picardía en los ojos de un niño, ya sea
sentir un cálido beso en la mejilla, ya sea compartir una carcajada con un
amigo...
Porque estoy cansada…. muy cansada… de esta estúpida manía
de permitir que las alegrías, los éxitos y los buenos momentos sólo duren un
par de días… y en cambio, la melancolía, desazón, amargura, sentimiento de
fracaso y los miedos duren semanas… te minen el ánimo… y te quiten las ganas de
vivir…
Porque vida no hay más que una, es tuya la decisión de cómo
vivirla… puedes dejar que ella te lleve a su antojo y ser su marioneta…. o
puedes coger el volante y emprender tú el camino, sorteando las curvas que
aparezcan y teniendo cuidado cuando al carretera pasa junto a un precipicio…
Porque hoy… quiero llorar… pero también… quiero gritar…
gritar que “ya vale!!”… ser rebelde contra las pruebas que pone la vida, salir
adelante… construir mi futuro, y seguir compartiendo mi vida contigo, amigo.
Porque vosotros, todos vosotros, que sois o habéis sido una
hoja caduca o perenne en mi árbol… quiero que sigáis siéndolo y seguir
creciendo juntos, compartiendo las curvas, los puertos y paradores, las puestas
de sol y las noches estrelladas…
Porque esta vez... aunque con muletas… conduzco yo….
¿te atreves a subir?
