18 septiembre, 2014

Papá, Mamá: os quiero y os echo de menos


La muerte no es nada.
Simplemente he pasado
a la habitación contigua.
Lo que éramos los unos para
los otros lo seguimos siendo.
Reíros de aquello que nos hacía reír juntos.
Reíd. Sonreíd.
Pensad en mí. Rezad por mí.
Nombradme como lo habéis hecho siempre.
Hablad de mí como de costumbre.
No empleéis un tono diferente.
No os pongáis tristes.
Reíros de aquello que nos hacía reír juntos.
Que se pronuncie mi nombre
en casa con normalidad.
Sin énfasis ni muestras de tristeza.
La vida significa lo que siempre significó.
Está donde siempre debió estar.
Los lazos no han sido cortados.
¿Por qué voy a estar fuera de vuestro
pensamiento?
¿Tan sólo porque no estoy al alcance
de vuestra mirada?
Os espero. No estoy lejos.
Justo al otro lado del camino.


(S. Agustín)