¿Cuántos tipos de sensaciones es el ser humano capaz de
experimentar?, ¿cuántos has experimentado tú?, ¿cuántos crees que experimentas
a lo largo del día? Yo te echo una mano: ni idea! Esa es mi respuesta.
Creo que es inconcebible el número de sensaciones que
nuestro sistema nervioso es capaz de procesar, almacenar y convertir, gracias a la acción del más
potente microprocesador: el cerebro, en esos maravillosos momentos que el lenguaje nos permite catalogar de
sensaciones. Si te paras a pensar un momento, las reconocerás en tu día a
día. Hay millones de tipos, algunas positivas, otras, negativas; unas muy
potentes, otras, muy tenues… pero a fin de cuentas, sensaciones… sensaciones
que, sin comerlo ni beberlo, te embriagan, te recorren el cuerpo, y, a veces,
hasta te estremecen….
Desde el despertar brusco porque crees que te has dormido y
llegas tarde al trabajo/clase/un examen… cuando en realidad, resulta que aún
faltaban 15 minutos para que sonase la alarma…. pasando por esa canción que, de repente, suena, y te
recuerda a alguien especial… disfrutando de acaparar el sofá y tumbarse,
completamente extendida, a ver la TV… siguiendo por el escalofrío que recorre
tu espalda cuando, con la cabeza apoyada en otra persona, ésta te acaricia
delicadamente el pelo… cuando, con los
cascos puestos, cierras los ojos y dejas que una maravillosa melodía resuene en
tu cabeza y la escuchas, la escuchas de verdad, sintiendo cada nota,
visualizando en tu cabeza el piano y las manos que lo tocan… y sientes cómo el
latido de tu corazón de adecua al ritmo de la música… Es mágico.
La adrenalina que produce un susto, como el creer que has
perdido el móvil… la calma que te sobrecoge cuando por fin, debajo de un montón
de papales, lo encuentras… la ilusión de cuando te llaman y te dicen que acabas
de ser tío/a… los nervios que apenas te dejan atinar a ver la nota que acaba de
salir… el subidón de que sea un aprobado! La congoja del suspenso…. la rabia de
la injusticia y la desazón de la impotencia… el refugio de quien te abraza y el
calor de los labios en un beso…. La paz de ver dormir a un niño y el
sentimiento de protección al tener en brazos a un crío recién nacido… el
recuerdo de un ser querido y la anécdota divertida… el rubor de un piropo y la
vergüenza ante algo políticamente incorrecto… Las lágrimas de dolor… y las
lágrimas de alegría…. El roce fortuito con la mano de otra persona y las miradas
que fugazmente se cruzan… el olor de la colonia de quien se sienta a tu lado en
el bus y te recuerda a alguien especial… la angustia de los celos y la impotencia de la
incomprensión….La euforia del partido ganado, y la desolación ante un resultado
inesperado… la sorpresa de la visita de un amigo a quien hace tiempo que no ves… y el susto, emoción y extremada belleza
del momento en que esa persona especial llega por detrás, te agarra suavemente de la
cintura, y te besa en el cuello…
La rabia contenida en un cabreo y la paz de la
reconciliación… la vibración del móvil con un mensaje nuevo… y la pesadez de
ojos ante una clase aburrida…. el esfuerzo por no dormirse y el consiguiente
dolor de cabeza… el placer de caminar despacio, paseando y apreciando el
entorno, y la compañía... los nervios de los enamorados, y la impaciencia de
los que lo ven desde fuera… la sonrisa
que transmite sosiego, y la que ves que oculta algo… los ojos que brillan, y
los que bucean para salir a la superficie…. La sensación de deja-vú y la
inquietud de la fantasía…. La alegría de unas copas, y la “cansinidad” del que
ha bebido de más… el enmudecimiento ante una mala noticia… y el don del consejo… el orgullo de uno mismo, y el orgullo de un amig@... El agobio de la procrastinación y la
serenidad del plazo cumplido… el calorcito de la cama en un frío día de
invierno… y el primer encendido de las luces del árbol de Navidad…. la emoción
de los regalos… la tristeza del hueco vacío, y el calor de tus seres queridos…
el miedo al fracaso y el reconocimiento del trabajo bien hecho… el miedo a la
soledad… y la belleza de ser capaz de amar…. el no saber responder a la
pregunta de un niño… y la carcajada que te saca…
…. Sensaciones…. que vienen y van…. Que se repiten o que
quedan para el recuerdo….
Sensaciones especiales… y sensaciones mágicas….
Sensaciones que te encogen el estómago… y otras, que te renuevan por dentro…
Sensaciones olvidadas…. y
sensaciones sólo, estancadas….
Sensaciones….
....para disfrutar….
A mí me encanta la sensación del dulce despertar con los
rayos del Sol al acariciar mis mejillas que sobresalen del edredón…
Y a ti, ¿cuál te gusta más?

