12 junio, 2013

Sensaciones

¿Cuántos tipos de sensaciones es el ser humano capaz de experimentar?, ¿cuántos has experimentado tú?, ¿cuántos crees que experimentas a lo largo del día? Yo te echo una mano: ni idea! Esa es mi respuesta.

Creo que es inconcebible el número de sensaciones que nuestro sistema nervioso es capaz de procesar, almacenar  y convertir, gracias a la acción del más potente microprocesador: el cerebro, en esos maravillosos momentos que el  lenguaje nos permite catalogar de sensaciones.  Si te paras a pensar un momento, las reconocerás en tu día a día. Hay millones de tipos, algunas positivas, otras, negativas; unas muy potentes, otras, muy tenues… pero a fin de cuentas, sensaciones… sensaciones que, sin comerlo ni beberlo, te embriagan, te recorren el cuerpo, y, a veces, hasta te estremecen….



Desde el despertar brusco porque crees que te has dormido y llegas tarde al trabajo/clase/un examen… cuando en realidad, resulta que aún faltaban 15 minutos para que sonase la alarma…. pasando por esa canción que, de repente, suena, y te recuerda a alguien especial… disfrutando de acaparar el sofá y tumbarse, completamente extendida, a ver la TV… siguiendo por el escalofrío que recorre tu espalda cuando, con la cabeza apoyada en otra persona, ésta te acaricia delicadamente el pelo…  cuando, con los cascos puestos, cierras los ojos y dejas que una maravillosa melodía resuene en tu cabeza y la escuchas, la escuchas de verdad, sintiendo cada nota, visualizando en tu cabeza el piano y las manos que lo tocan… y sientes cómo el latido de tu corazón de adecua al ritmo de la música… Es mágico.


La adrenalina que produce un susto, como el creer que has perdido el móvil… la calma que te sobrecoge cuando por fin, debajo de un montón de papales, lo encuentras… la ilusión de cuando te llaman y te dicen que acabas de ser tío/a… los nervios que apenas te dejan atinar a ver la nota que acaba de salir… el subidón de que sea un aprobado! La congoja del suspenso…. la rabia de la injusticia y la desazón de la impotencia… el refugio de quien te abraza y el calor de los labios en un beso…. La paz de ver dormir a un niño y el sentimiento de protección al tener en brazos a un crío recién nacido… el recuerdo de un ser querido y la anécdota divertida… el rubor de un piropo y la vergüenza ante algo políticamente incorrecto… Las lágrimas de dolor… y las lágrimas de alegría…. El roce fortuito con la mano de otra persona y las miradas que fugazmente se cruzan… el olor de la colonia de quien se sienta a tu lado en el bus y te recuerda a alguien especial…  la angustia de los celos y la impotencia de la incomprensión….La euforia del partido ganado, y la desolación ante un resultado inesperado… la sorpresa de la visita de un amigo a quien hace tiempo que no ves… y el susto, emoción y extremada belleza del momento en que esa persona especial llega por detrás, te agarra suavemente de la cintura, y te besa en el cuello…


La rabia contenida en un cabreo y la paz de la reconciliación… la vibración del móvil con un mensaje nuevo… y la pesadez de ojos ante una clase aburrida…. el esfuerzo por no dormirse y el consiguiente dolor de cabeza… el placer de caminar despacio, paseando y apreciando el entorno, y la compañía... los nervios de los enamorados, y la impaciencia de los que lo ven desde fuera…  la sonrisa que transmite sosiego, y la que ves que oculta algo… los ojos que brillan, y los que bucean para salir a la superficie…. La sensación de deja-vú y la inquietud de la fantasía…. La alegría de unas copas, y la “cansinidad” del que ha bebido de más… el enmudecimiento ante una mala noticia… y el don del consejo…  el orgullo de uno mismo, y el orgullo de un  amig@... El agobio de la procrastinación y la serenidad del plazo cumplido… el calorcito de la cama en un frío día de invierno… y el primer encendido de las luces del árbol de Navidad…. la emoción de los regalos… la tristeza del hueco vacío, y el calor de tus seres queridos… el miedo al fracaso y el reconocimiento del trabajo bien hecho… el miedo a la soledad… y la belleza de ser capaz de amar…. el no saber responder a la pregunta de un niño… y la carcajada que te saca…


…. Sensaciones…. que vienen y van…. Que se repiten o que quedan para el recuerdo….

Sensaciones especiales… y sensaciones mágicas….

Sensaciones que te encogen el estómago… y  otras, que te renuevan por dentro…

Sensaciones olvidadas…. y  sensaciones sólo, estancadas….


Sensaciones….

                                             ....para disfrutar….



A mí me encanta la sensación del dulce despertar con los rayos del Sol al acariciar mis mejillas que sobresalen del edredón…






Y a ti, ¿cuál te gusta más?