20 agosto, 2012

Retales de colores

Es increíble lo que uno puede cambiar en uno o dos años. No escribo desde el 2010, el peor año de mi vida. Hasta ahora los retales de mi historia han sido de color gris y negro, pero desde hace poco, empieza a brillar de nuevo el Sol. Sol que tiñe los retales de colores alegres y brillantes. A veces más discretos, pero a la par muy bellos.

Es increíble lo que se aprende con el tiempo. Increíble es lo que ves si miras atrás. Icreíble es lo que has llegado a avanzar, cuando creías que no eras capaz. Debo mucho a muchas personas, pero sobre todo te debo mucho a tí: gracias papá.

Siento que desde hace un mes escribo por fin mi historía con rotuladores de colores. He descubierto en mi interior la fuerza y la alegría que son los motores de la ilusión. He coincido con personas estupendas en mi vida, y cada una de ellas ha sacado lo mejor de mí. Os doy las gracias. Gracias por el apoyo mostrado, por los desplantes aguantados, por las veces que habeis tirado de mi brazo y me habeis ayudado. Gracias por estar ahí. Siento mucho las veces que os he decepcionado.

Vuelvo con más fuerza. Vuelvo con más vitalidad. Vuelvo con ganas de hacer cosas y de compartirlas con vosotros. Vuelvo con ganas de vivir la vida.

Vida no hay más que una, y por fin me he dado cuenta que no hay que pasarla llorando ni lamentándose por lo  que uno no tiene, sino que hay que disfrutar de lo que sí se tiene, aunque sea poco o no nos guste del todo. He aprendido a jugar con las cartas que me ha dado la vida, y ahora comienzo una nueva partida.

Prometo no dejar que se borre mi sonrisa. Prometo no volver a abandonarme. Prometo demostraros que os quiero. Prometo que no volveré a guardarme un te quiero. Nunca sabes cuándo va a ser la última vez que lo puedas decir, así que mejor decirlo mientras puedas.

Es momento de tender la mano, no para que me levanten, sino para caminar juntos.

 ¿Te vienes?