12 septiembre, 2010

Hace un año...




Hace un año, qué distinto era todo...
Hablaba de miedos. Ahora, muchos de esos miedos ya no lo son. ¿Bueno?, ¿Malo? Quién sabe... Ahora hay miedos acentuados, y otros que no lo son tanto... Ahora, mi mundo ha dejado de girar en horizontal, para hacerlo en vertical.

La verticalidad puede llevar al vértigo.
Vértigo que a veces es llevadero, pero otras tantas es de lo más tedioso. Te revuelve el estómago, te entran náuseas, la cabeza no para de girar aunque tus pies estén pegados al suelo. Y giras, y giras, sin rumbo, y cuando por fin te centras, y consigues parar, primero toca vomitar. Vomitar lo acumulado, la tensión soportada, las ilusiones frustradas, las esperanzas perdidas y la ausencia. Mi nueva compañera.

Observo el Sol que entra por mi ventana, que ilumina mi hábitat, y pienso que un atardecer sin nada que perder es muy difícil de entender... Observo las miniaturas que se mueven por la calle. Miro al frente, y veo el cielo. Me siento miniatura observando el firmamento...
Y en el centro, tu estrella... La estrella del abuelo.

Cada día es una nueva oportunidad.
Oportunidad de avanzar. Oportunidad de luchar. Luchar contra uno mismo, contra las auto-trabas, contra los fantasmas. Miro el Sol por la ventana, y pienso... pienso que debo dejar que ilumine mi hábitat. Pienso que debo empujar la niebla, para que la atraviesen los rayos del Sol. Y lo intento. Cada día. Cada mañana cuando me levanto y observo tu regalo. Y lucho. Y soy fuerte. Y me caigo. Y vuelve la tormenta que tapa tu luz. Y a veces saco el paraguas, y otras, me dejo empapar. Y otras muchas, no hay paraguas que valga...
Y a veces, es necesario mojarse para valorar el Sol...

Pequeños y grandes. Así somos.
Empequeñecemos y crecemos. La vida nos pone pruebas que hay que superar... unas más duras que otras... Pero los sabios dicen, que si superas una grande, las demás son más fáciles de llevar.
Paciencia y Tiempo, son las dos cartas con las que hay que jugar.


Suerte en la partida de tu vida.

12 septiembre, 2009

Miedos



La vida está llena de miedos: miedo a fracasar, miedo a la soledad, miedo a naufragar, miedo a volar, miedo a deambular por una calle oscura y vacía, miedo no ser feliz o hacer feliz a los demás, miedo a acercarse demasiado o a no alejarse lo suficiente. Miedos hay muchos y muy diversos. Los hay del día a día, o con vistas a años a.

Caemos en la tentación de mirar atrás, y temer, cometer los mismos errores del ayer. Y cuando nos envalentonamos y miramos más allá, al futuro más próximo, nos acobardamos con el qué nos deparará. Nos empequeñecemos ante lo que podríamos hacer y conseguir. Caemos en la cuenta de lo que somos: más en nuestras limitaciones que en nuestras virtudes. Nos agazapamos, y en ocasiones, escondemos la cabeza en la tierra como hace el avestruz. Otras pocas, sacamos pecho y tiramos hacia delante “pase lo que pase”, es la coletilla habitual. Mas, la mayoría de las veces, el intento es frustrado por el miedo, y volvemos al lugar de partida. Agazapados, rogando a Dios que nos aliente, que nos ayude a avanzar “a pesar del miedo”.

Al miedo solo se le gana combatiendo. Pensando que cada combate no ganado, no es un combate perdido, es un arma a nuestra mano, para saber cómo vencer en el siguiente mano a mano. El miedo se crece cada vez que escondemos la cabeza, y se empequeñece cada vez que le sacamos los dientes. Cada vez que nuestros ojos reflejan el coraje y cada vez que nuestra rodilla se levanta de la tierra.

El temor es un sentimiento intrínseco del hombre. Desde que nacemos tememos. Tememos la oscuridad, tememos estar solos, tememos el abandono. Crecemos y seguimos temiendo. Tememos suspender, no tener amigos e incluso enamorarnos. Nos hacemos grandes y el miedo no desaparece. Tememos el divorcio, el paro y la muerte. Temer es común. No seas mediocre y lucha. Lucha contra el miedo. Vive a pesar del miedo. Confía. Confía en el aliento que te empuja día a día. Confía en la mano que se tiende en tu camino. Confía en ti mismo. Confía en tu fuerza, coraje y valentía. Confía en que Dios te hizo fuerte, que camina contigo, pero que si tú no luchas, él tampoco luchará contigo. Dios no es cobarde, pero hace labor de equipo. Te ayudará a levantarte, te sostendrá cuando azote el viento, pero no puede andar tu camino.


Lucha, vive y piensa a pesar del miedo.