23 febrero, 2013

peQueÑos GRaNDeS TeSoRoS



De vez en cuando, da por pensar y, descubres  -a veces con satisfacción, otras con tristeza- la cantidad de tesoros que tienes… tuviste…  podrías haber tenido… o que vienen y que van y que no sabes si los sabrás conservar…


 
Tan deprisa pasa la vida... mejor dicho, tanta prisa tenemos… que, darse cuenta de que lo que consideras “habitual” y “rutinario” en realidad no lo es… es complicado. Lo que pasa es, que estás tan acostumbrado a tenerlo, desde siempre… porque sí… porque así naciste… que no te planteas que haya gente que carezca de ello, o que sólo lo tiene a veces…



 
El primero y fundamental –más que nada, porque es el que la mayor parte de las veces menos valoramos- es el tesoro de la Salud. ¿Cuántas veces jugamos con ella?, ¿cuántas veces nos ponemos en riesgo?, ¿cuántas veces no nos cuidamos?... A veces, sólo es un catarro, un esguince o un bajón de azúcar... pero otras… es anorexia, pulmonía o cáncer… A todos nos gusta estar guapos y sanos, pero para ello hay que poner de nuestra parte… A veces, “no tenemos tiempo para cuidarnos” aunque estemos hechos polvo, porque nos volcamos en ayudar a los demás, alegando que “no pueden solos”…  pero no nos damos cuenta de que si nosotros estamos mal, a veces, hay que parar y cuidarse uno mismo primero, para ser realmente útil a los demás… pues si caes enfermo por no cuidarte… ¿cómo les vas a ayudar? quizás te conviertas en una “carga”… pues te tendrán que cuidar…


El segundo fundamental: el tesoro de la Amistad. Más de una vez y más de dos, se suele caer en el  “si le importo ya me llamará”, pero no se cae en la cuenta de que una amistad es cosa de dos, y que para mantenerla no basta en que uno llame siempre... Hay que turnarse. Lo mismo pasa con los consejos: es verdaderamente importante saber escuchar, pero también lo es saber callar, para que el otro pueda hablar. Si no callas, no te podrán aconsejar... Este tipo de cosas son las que hacen posible que dos personas, incluso sin verse –pues hay distancia física entre ellas- puedan ser los mejores amigos del mundo, y se conozcan a la perfección. La escucha con los cinco sentidos es la “fórmula mágica” para conocer a alguien de verdad. Para saber si está bien o no… para saber si ríe, pero le preocupa algo... para saber si está o no enamorado… para saber si, aunque lo disimula porque está escuchando tu problema, en realidad está llorando en silencio y no te dice nada “porque tú ya tienes bastante”…


El tercero, pero no menos importante: el tesoro de la Familia. No siempre se valora lo suficiente.  A veces, se cae en la crítica por rutina y no se piensa en que hay familias que no están unidas, que hay familias que tienen problemas más importantes que la disputa por no haber ordenado el cuarto o por qué programa ver en la TV... Que hay familias en las que uno de sus miembros está gravemente enfermo, o quizás no tan grave, pero sí irreversiblemente enfermo… La convivencia es dura en todas las familias, pero recuerda: siempre habrá alguien que tenga un problema mayor... El tuyo no es el fin del mundo, aunque a tí te lo parezca; algo positivo habrá: tendrás un familiar enfermo, pero estará vivo… Otro, quizás tenga ese mismo familiar recientemente fallecido... No te llevarás bien con tu hermano, pero hay gente que llora por ser hijo único… y como éstos, cientos de casos, y cada uno distinto... Se suele decir que la familia no se escoge, que lo que se escogen son los amigos. A mí me gusta mucho el corolario: A veces tampoco se escogen los amigos, aparecen en tu vida. Algunos se van… otros vuelven… algunos te harán daño y otros te colmarán de alegría… pero, mientras todo esto ocurre en tu vida, tu familia está ahí... siempre está ahí, con sus más y sus menos… con sus tira y afloja… que muchas veces te “sacarán de quicio” y otras tantas te harán reír a carcajadas…




Otros tesoros que tenemos, pero de los que nos quejamos con frecuencia son: la oportunidad de estudiar, y más concretamente, estudiar lo que queremos/lo que nos gusta. La oportunidad de trabajar –aunque siempre queramos un mejor sueldo, más vacaciones, o menos obligaciones-. El tener un hogar al que regresar después de un día duro –ya sea una casa pequeña, ya sea una habitación compartida, ya sea un dúplex en la Moraleja o una casa en la montaña-. La comida en el plato –unos días nos gustará más, otros días no será nuestro plato favorito, pero es comida, y la tenemos todos los días-….



En estos tiempos en los que la tecnología evoluciona a ritmo de una exponencial extremadamente creciente, nos quejamos y nos quejamos porque… el vecino de enfrente tiene una mejor tele que yo –es que se ha comprado una Samsung con 3D… -. El  iPod de mi amigo tiene el doble de gigas que el mío... Quiero otro ordenador –el que tengo funciona, pero es que el “ultra MacBook plateado es taaannn bonito….”-.  Quiero un móvil nuevo, que el que tengo ya tiene año y medio… funcionar, funciona, y muy bien por cierto, pero es que acaban de sacar el siguiente modelo… Pedimos y pedimos… nos quejamos y nos quejamos... pero nos olvidamos, que ya disponemos de todos esos dispositivos... que quizás no tengamos el último modelo, pero tampoco hace falta que lo sea… Tienes, lo usas y te sirve, ¿no?, ¿para qué quieres más? A veces pecamos de avaricia y lo disfrazamos de “amor a la tecnología”… olvidándonos de lo realmente importante….

Yo solo he enumerado unos cuantos tesoros, pero si te paras a pensar, verás que hay otros muchos más... Que la lista es muy amplia cuando se trata de estas pequeñas grandes cosas… y que cada uno de nosotros tiene, realmente, mucho más de lo que se cree que tiene. El por qué ya te lo dije… es cuestión de pararse a pensar y saberlo valorar…



      …pequeños Grandes tesoros…


                                                                Cuídalos. Cuídate. Cuídense

1 comentario:

  1. Precisamente la apreciación de estos pequeños grandes tesorors es una de las claves para encontrar la felicidad y darnos cuenta de cuán afortunados somos por lo que tenemos: familia, amigos y salud como mencionas, además de otros tantos que tampoco caemos en la cuenta de que los tenemos hasta que los perdemos. Nadie se acuerda del lujo que es tener agua caliente en casa hasta que se la cortan por una avería ¿verdad? Bueno, en realidad tener agua corriente -aunque sea fría- también es un lujo que sólo disfrutamos los países desarrollados...Y así podríamos seguir con todo, hasta el lujo de estar vivos.

    Y sí, siempre hay alguien "que le va mejor": alguien que terminó la carrera a curso por año, alguien que tiene un cochazo, alguien "que le va bien en la vida"...Irónico que siempre estemos envidiando lo que no tenemos y olvidando nuestros tesoros. Como cuando caemos enfermos por no cuidarnos, y entonces decimos "tenía que haber..." "debí haber..."

    ¡No esperemos a mañana para empezar a darnos cuenta de lo que tenemos, a cuidarlo y a ser felices con ello!

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